UN CORAZÓN EN LA MACETA

El cuento número 3 se titula UN CORAZÓN EN LA MACETA.


Las palabras que me regalasteis son las siguientes: ESLABÓN, RISA, ALEGORÍA, PLACER, BALLET, ATARDECER, INEFABLE, MONTAÑA, CORAZÓN y OJAZOS.

Este cuento nos habla de esperanza, nuevos sueños y superación.

Y para acompañarlo os dejo el Nocturno de la compositora francesa Lili Boulanger.
¡Espero que os guste!




UN CORAZÓN EN LA MACETA

Solo Él sabía que su corazón se paraba de vez en cuando.
Solo Él sabía que pronto iba a morir.

Él era un escalador empedernido. Él había nacido en lo alto de una montaña. Muy alta, tan alta que podía contemplar las nubes por debajo de sus pies. Detrás de su cabaña de madera había altas paredes de piedra granítica donde Él escalaba sin cesar.

Él era inventor. Creaba todo tipo de máquinas, aparatos y artilugios. Su gran maletín contenía numerosas herramientas. Así, su cabaña estaba llena de extraños objetos: escaleras móviles, colecciones de relojes de pared antiguos, figuras diminutas que se movían al compás de bellas melodías y máquinas para escribir los sueños.

Pero Él sabía que su corazón se paraba de vez en cuando.

Entonces, cogió su maletín de herramientas y se marchó a la gran ciudad. Alquiló un ático desde el que se veían las montañas a lo lejos y se dispuso a trabajar.
Estableció su taller en la gran terraza y lentamente, fue confeccionando un artefacto del tamaño de su corazón. De forma minuciosa, ayudándose de lupas, fue colocando eslabones, tornillos, tuercas y muelles.

Una mañana, se dio cuenta de que alguien le observaba. Una niña sentada en una silla de ruedas, le miraba trabajar desde su terraza. Era su vecina. Tenía unos enormes ojazos color avellana llenos de fuerza y curiosidad.

-         ¿Qué haces? – le preguntó.

Él la escudriñó desde su posición. La pequeña iba calzada con unas zapatillas de bailarina de ballet. Las cintas de raso blancas estaban enlazadas con dulzura en sus tobillos.


-         Me construyo un corazón nuevo –dijo Él.
-         ¿Puedo ayudarte? – dijo la niña.
-         Por supuesto.
-         Mi nombre es Alegoría.
-         ¿Alegría? – preguntó Él.
-         No, Alegoría. Significa: dibujar lo abstracto.

Él abrió la puerta que separaba ambas terrazas y Alegoría puso en funcionamiento su silla de ruedas. Así, ambos se convirtieron en grandes amigos: un montañero inventor y una bailarina en silla de ruedas.

Él le contó las maravillas de las montañas y del granito. Alegoría compartió con él la pasión del ballet y el gran placer que sentía al escuchar la música y mover su cuerpo. Todas las mañanas, sin excepción, se calzaba sus zapatillas de bailarina.

Cierto día, Él terminó por fin su trabajo: su nuevo corazón estaba listo.
Entonces, extrajo el suyo y se introdujo el artefacto en el pecho.
Finalmente, enterró su corazón viejo en una maceta del salón.

-         Quiero conocer tu montaña – le dijo una mañana la bailarina.

-         Te llevaré, pero necesitaremos otro invento – contestó Él.

Le llevó algunos días terminar. Al séptimo, cogieron el autobús y se aproximaron a las montañas.

Al llegar, Él sacó su invento del maletín: una especie de arnés y se vistió con él. Después, cogió a Alegoría, la levantó de la silla de ruedas y la dio la vuelta, colocando su espalda sobre su pecho.  Lentamente, introdujo sus piernas en el arnés y la enlazó a su propio cuerpo. Alegoría era una prolongación de Él. Ambos, formaban uno solo. Alegoría sintió una gran felicidad y rió sin parar. ¡Podía caminar!

Así, ambos, cogieron el sendero hacia la cima de la montaña. Al llegar, un bello atardecer lo cubría todo con una luz rosada  y tranquila.

-         Inefable – dijo él.

Pronto, la oscuridad arropó sus cuerpos. Entonces, una bella melodía sonó y la noche entera se movió con ellos. Y juntos, escalaron las rocas más impotentes y bailaron entre estrellas y cuerpos celestes.

A la mañana siguiente, volvieron a la gran ciudad.

Al entrar en casa, Él observó la maceta donde había enterrado su corazón. Dos pequeñas flores blancas se asomaban tímidas y delicadas. Entonces, Él comprendió. Rápidamente, extrajo el artefacto de su pecho. Después, desenterró el corazón y lo introdujo de nuevo en su interior. 

Esta vez golpeó con fuerza.

Solo Él sabía que su corazón había sanado.
Solo él sabía que su corazón había florecido.

Mientras, Alegoría bailaba en su silla de ruedas...
entre pulsos, flores y cintas de raso."


La danza en silla de ruedas es la modalidad de este deporte practicada en silla de ruedas que tiene varias modalidades donde uno o los dos danzantes bailan sobre su silla de ruedas. Se originó en Suecia, en el año 1968. Els-Britt Larsson fue una las pioneras. El primer Campeonato Mundial de danza en silla de ruedas se desarrolló en el año 1998 en Japón y ese mismo año se introdujo como modalidad deportiva dentro del Comité Paralímpico Internacional.





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